jueves, 17 de junio de 2010

Un deseo

Querer a alguien que me quiera... que me quiera de verdad.

Hasta ahora, todo han sido mentiras

miércoles, 16 de junio de 2010

Sueño

Anoche soñé con mi abuelo; le abrazaba como si no quisiera dejarle escapar y le decía lo que no pude decirle, en su momento: "No me dejes nunca, eres el hombre al que más he querido en toda mi vida".

Me desperté echándole muchísimo de menos. Hace más de 15 años que murió y aún le echo de menos...

También, por alguna extraña razón, estaba Aznar invitado en casa, pero, por el tipo de relación que tenía con él, estoy absolutamente segura que sólo estaba allí para representar a otra persona cuya presencia me era necesaria en esos momentos. Lo que no entiendo es: por qué tuvo mi subconsciente que escoger a Aznar para ese papel? Supongo que tendrá que ver con la absurda discusión con un fascista pedante y lleno de odio.

En fin, hoy ya es jueves y los planes de hoy son unos cuantos y algunos de ellos no me entusiasman precisamente, pero ir a trabajar no es una opción. Es algo que tienes que hacer aunque no quieras...

miércoles, 2 de junio de 2010

Insomnio

He vuelto a no dormir. Incluso he llegado a cambiarme de cama en mitad de la noche, a ver si así conseguía conciliar el sueño. Como mucho consigo 3 o 4 horas.
He probado con pijama, sin pijama, probando a tomarme algo, probando en ayunas... Nada.

Mi rutina, últimamente, se acaba hacia las 7 o las 8 de la tarde. Después de eso, me pongo el pijama, y me tumbo en la cama esperando dormir, aunque aún sea de día. Doy vueltas y revueltas, cambio de almohada, me cambio a los pies de la cama, pongo un cojín sobre otro, lo amoldo y nada. Creo que consigo dormir una hora, de puro agotamiento de intentar dormirme. Entonces me despierto, vuelvo a dar vueltas, me tomo las pastillas, bebo agua, me preparo algo, camino a la otra cama, lo vuelvo a intentar... y nada.

Hoy, a las cuatro de la mañana, después de pelearme con el pijama, las mantas, las almohadas y las posturas, me he cambiado a la cama grande, esperando que la dureza del colchón me ayudara. Y nada. La única diferencia es que hay cuatro almohadas y el doble de sitio. Así que tengo más superficie para dar vueltas, más edredón con el que pelearme y más cojines que decidir cómo y dónde ponerlas. Y encima, en esa cama, se sube la perra. A batallar con ella, como quirea agua, comida, mimos o premios, y hay que estar atentos o se pone a ladrar para llamar tu atención. Hoy me lo ha hecho a las cuatro de la madrugada y a las siete, para despertearme, cuando había conseguido medio dormirme a las cinco. Incluso se ha dedicado a hacer ruidos con las escobas y el recogedor para que tuviera que levantarme a decirle que parara.

Estoy agotada. Hace que no duermo una noche entera desde que empezó esta hecatombe. Y cad día, ocurre algo nuevo que me tengo q colgar a la espalda, que me enrabia, me deprime, me agota y me deja sin fuerzas ni para comer siquiera.

Es agotador...