sábado, 11 de septiembre de 2010

Satania

Habéis oido el disco de Mägo de Oz "Finisterra"? Cuenta la historia de un CD-Rom encontrado en la Catedral de Santiago de Compostela que cuenta la historia de un hidalgo caballero que escolta a un silencioso monje durante el Camino de Santiago.

La primera canción, Satania, habla de cómo es la sociedad en esos días. Una distopía inhumana donde las técnologías de la información se han adueñado tanto de la vida de la gente, que ya nadie se relaciona personalmente con nadie. Trabajan a traves de la red y, a través de la red, se emparejan virtualmente y guardan su vida en un disco duro. Como Matrix, pero más distópico si cabe, ya que, al menos en Matrix, la gente soñaba con una vida. En Satania, se sabe cómo es la vida. Y tu vida está y es un ordenador.

Cuando estaba pensando en cómo explicar lo que ha pasado, decidía si publicarlo aquí o en el Bulevar y creo que éste es su sitio, ya que la prueba de que la sociedad va camino de Satania está ahí.

Mi vida está en un disco duro. En R'yleh, que así se llama. Todos mis discos duros han tenido nombre y no sólo porque el sistema te pida que les pongas una etiqueta para distinguirlos, sinó porque, para mí, son cosas importantes, guardan cosas importantes, y todo lo que ha sido importante para mí, en mi vida, ha tenido nombre; sean calculadoras científicas, mecheros, carteras...

R'yleh guarda toda mi vida. Mi vida de estos últimos 3 años en qué parece que he vivido más intensamente que en los 27 anteriores, cuando, simplemente, dejaba pasar los días mirando por la ventana y me autocompadecía. Aún lo sigo haciendo, las malas costumbres cuestan de erradicar, pero, me gustaría creer que, estos tres últimos años, he crecido más deprisa y he vivido más que antes. También he aprendido más que antes.

Fotos de cumpleaños, de escapadas al pasado, de noches de risas con los amigos, de fiestas del barrio, fotos más íntimas de momentos secretos; toda la música que he ido recopilando con los años y resuena en mi cabeza como un amalgama de sonidos que se ajustan a cada momento; películas y series que han llenado mis noches de insomnio y mis ratos de soledad; documentos privados, públicos, apuntes, cuentos, contraseñas, anotaciones...; Toda mi vida está en R'yleh.

Mi disco duro se cayó hace 2 días. Ahora no lo reconoce el ordenador y, ha pasado de ser mi disco duro a ser una caja negra. La caja negra de mi vida, como la de los aviones, que registra todo el viaje.

No sé si es recuperable o no. Lo sabré el próximo miércoles. Mientras tanto, es como si mi vida también estuviera en coma. Voy repasando en mi mente las imágenes guardadas, las canciones, las series... Intento recordar cada documento, cada archivo, cada carpeta por si tuviera que hacerlas crecer de nuevo.

Pero un árbol talado no puede volver a crecer.

Sé que parece una estupidez y que suena exagerado todo essto, pero mis fotos están en ese disco. Mis recuerdos están volcados en ese disco. Y ahora que solo vivo de recuerdos, es como si me hubieran arrancado de cuajo algo que me permitía seguir adelante.

Y es que, últimamente, solo parece que ocurran cosas malas. Los problemas se me agolpan y estoy agotada. Quiero que todo acabe de una vez.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Distopía

En la primera entrada de este blog definía el término distopía, como el opuesto diametral de la utopía: Una sociedad anti-ideal. Lo peor que puedas imaginarte, lo encontrarás allí.

Ejemplos de distopía son el mundo de los juegos donde Pinocho acaba con orejas y rabo de burro, el mundo de Mad Max o la sociedad del Gran Hermano de 1984.

1984 es el libro que peor me ha hecho sentir, a nivel emocional. La novela en sí es grandiosa y se la recomiendo a todo el mundo, pero me inundó la claustrofobia y la angustia existencial mientras lo leía. El doble pensamiento, el no poder esconderte del Gran Ojo Que Todo lo Ve, el tener que ocultar tus pensamientos, el control absoluto de los poderes sobre ti... Pudo conmigo. Me ahogaba imaginándome un mundo donde no pudiera controlar ni lo que pienso y, donde escribir un simple diario con unas cuantas frases, puede acabar con tu vida. Saber que el Gran Hermano estaba de un lado y de otro, que hicieras lo que hicieras, no eras dueño de tu vida y que libertad es poder decir que seis más tres no son diez... Fue una pesadilla.

No cometeré el horrendo acto de autocompasión de comparar mi existencia con 1984, ni muchísimo menos. Pero la sensación de no controlar nada, está ahí. La sensación de que mi vida no la dirijo yo, sinó que está condicionada y guiada por las decisiones de los demás, está ahí. Yo aún gozo de la libertad de decir que seis más tres son diez y poder discutirlo, aunque sepa que es mentira, pero hay otro puñado de cosas que no controlo: amistades, objetivos, sueños, realidades... Mi control es mínimo. Y, aunque aún no llegue a ser distópico, mi mundo parece pertenecerme menos cada día que pasa.

Por cierto, hoy el cielo estaba espectacular, de postal, de cine. Las nubes parecían jirones de algodón sobre un azul cielo, real. El tono es exactamente el que pintamos cuando somos crios, no ese amarillo-grisáceo que tienen las ciudades. Casi podía soñar que lo tocaba con mis dedos. Pero el cielo, como muchas otras cosas, está cerca y lejos a la vez. Y eso, me pone triste.

Reacciones

Antes, era capaz de bregar con los usuarios bordes, recalcitrantes, prepotentes e impertinentes, hasta "llevarlos a mi lado". Hoy, he pedido permiso para irme antes, por ser incapaz de reaccionar y ganarme otra instancia quejándose de mi trato al público. Y sólo hace una semana que hemos vuelto de vacaciones...

Así que me han aconsejado que me coja la baja. Esto es como con los sueños: si sueñas algo más de tres veces, se hará realidad. Si te dicen que te cojas la baja más de tres veces y más de dos personas distintas, es hora de hacer caso?

De momento, ir a trabajar es lo que me mantiene en pie. El tener que ir a cumplir con una obligación mantiene mi mente en su sitio, me cuadricula la mente y la ordena, haciéndola más comprensible. Si cojo la baja y no tengo más que hacer que ir al médico, qué va a ser de mí?

domingo, 5 de septiembre de 2010

Diabéticos del alma

"Igual que los diabéticos se han de pinchar insulina toda su vida, tú tendrás que tomar pastillas durante toda la tuya. Eso lo tienes que tener claro desde ya".

Los diabéticos no producen insulina porque su páncreas no funciona correctamente y, por tanto, su cuerpo no puede metabolizar los azúcares.

Yo tengo alguna tara genética y a mi cerebro, o le sobra serotonina o le falta dopamina. Ya no sé muy bien qué es. Lo que está claro es que mi enfermedad no viene provocada, en última instancia, por ninguna circunstancia personal y, por tanto, la hace superable al 100%, sinó que es totalmente genética, lo que la convierte en crónica. No me curaré nunca, pero me pueden controlar con pastillas y, eventualmente, con algún ingreso hospitalario para regularme la medicación.

Yupi.

jueves, 17 de junio de 2010

Un deseo

Querer a alguien que me quiera... que me quiera de verdad.

Hasta ahora, todo han sido mentiras

miércoles, 16 de junio de 2010

Sueño

Anoche soñé con mi abuelo; le abrazaba como si no quisiera dejarle escapar y le decía lo que no pude decirle, en su momento: "No me dejes nunca, eres el hombre al que más he querido en toda mi vida".

Me desperté echándole muchísimo de menos. Hace más de 15 años que murió y aún le echo de menos...

También, por alguna extraña razón, estaba Aznar invitado en casa, pero, por el tipo de relación que tenía con él, estoy absolutamente segura que sólo estaba allí para representar a otra persona cuya presencia me era necesaria en esos momentos. Lo que no entiendo es: por qué tuvo mi subconsciente que escoger a Aznar para ese papel? Supongo que tendrá que ver con la absurda discusión con un fascista pedante y lleno de odio.

En fin, hoy ya es jueves y los planes de hoy son unos cuantos y algunos de ellos no me entusiasman precisamente, pero ir a trabajar no es una opción. Es algo que tienes que hacer aunque no quieras...

miércoles, 2 de junio de 2010

Insomnio

He vuelto a no dormir. Incluso he llegado a cambiarme de cama en mitad de la noche, a ver si así conseguía conciliar el sueño. Como mucho consigo 3 o 4 horas.
He probado con pijama, sin pijama, probando a tomarme algo, probando en ayunas... Nada.

Mi rutina, últimamente, se acaba hacia las 7 o las 8 de la tarde. Después de eso, me pongo el pijama, y me tumbo en la cama esperando dormir, aunque aún sea de día. Doy vueltas y revueltas, cambio de almohada, me cambio a los pies de la cama, pongo un cojín sobre otro, lo amoldo y nada. Creo que consigo dormir una hora, de puro agotamiento de intentar dormirme. Entonces me despierto, vuelvo a dar vueltas, me tomo las pastillas, bebo agua, me preparo algo, camino a la otra cama, lo vuelvo a intentar... y nada.

Hoy, a las cuatro de la mañana, después de pelearme con el pijama, las mantas, las almohadas y las posturas, me he cambiado a la cama grande, esperando que la dureza del colchón me ayudara. Y nada. La única diferencia es que hay cuatro almohadas y el doble de sitio. Así que tengo más superficie para dar vueltas, más edredón con el que pelearme y más cojines que decidir cómo y dónde ponerlas. Y encima, en esa cama, se sube la perra. A batallar con ella, como quirea agua, comida, mimos o premios, y hay que estar atentos o se pone a ladrar para llamar tu atención. Hoy me lo ha hecho a las cuatro de la madrugada y a las siete, para despertearme, cuando había conseguido medio dormirme a las cinco. Incluso se ha dedicado a hacer ruidos con las escobas y el recogedor para que tuviera que levantarme a decirle que parara.

Estoy agotada. Hace que no duermo una noche entera desde que empezó esta hecatombe. Y cad día, ocurre algo nuevo que me tengo q colgar a la espalda, que me enrabia, me deprime, me agota y me deja sin fuerzas ni para comer siquiera.

Es agotador...